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Nadie vio Matrix

Walter Graziano

Entérese y salga de la matrix: ¿Qué es lo que en realidad ocurrió el 11 de septiembre de 2001? ¿Qué intereses económicos determinaron el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid? ¿Por qué era necesario derribar el partido de Aznar? ¿Cuál es la escandalosa verdad que se oculta tras los atentados del 7 y 21 de julio de 2005 en Londres? ¿Qué organización occidental financia y coordina a Al Qaeda, Hezbollah y Hamas? ¿Dónde está osama Bin Laden? ¿Por qué hubo que “asesinar “de apuro a Al Zarqawi en Irak? ¿Existió en realidad ese personaje? ¿Cuál es el “filósofo negro” que se esconde tras las políticas de George W Bush Y de los siete presidentes que lo precedieron? ¿Por qué Israel invadió el Líbano? ¿Existió en realidad la “cortina de hierro”, o fue solo una “cortina de humo” para tapar secretos intereses económicos? ¿Quiénes traicionaron a la Unión Soviética desde adentro? ¿Qué historia secreta se oculta en la revolución Rusa de 1917? ¿Es Benedicto XVI un agente de Bush? ¿Son enemigos en realidad el Opus Dei y la Masonería? ¿Cuántos golpes de estados encubiertos hubo en realidad en Estados Unidos? ¿Por qué la versión que tenemos de la Segunda Guerra Mundial, no es otra cosa que una parodia cinematográfica digna de Hollywood? ¿Qué oscuros secretos se nos esconden sobre Hitler? ¿Cuáles fueron las verdaderas causas de la Primera Guerra Mundial? ¿Qué relación oculta hay entre la prensa internacional y la globalización? ¿Por qué la guerra civil norteamericana la gano el Sur racista y no el Norte Progresista, como realmente se cree? ¿Qué intereses ocultos produjeron en realidad la crisis de los años 30? ¿Cuál es la auténtica “Bomba de tiempo” económica, que se está gestando en los Estado Unidos? ¿Cómo terminara la Globalización? ¿Qué mecanismo semisecretos se utilizan para que Wall Street, no se derrumbe de nuevo? ¿Duraran? ¿Cuánto tiempo? ¿Cuál será la fuente de energía que reemplazara al petróleo y al gas natural? ¿Qué “lobby” ya está preparando el oligopolio petrolero internacional? ¿Qué ocurrirá con el “real poder” cuando los cambios se produzcan? ¿Cuál es el destino del dólar? ¿Qué organizaciones y sociedades secretas están detrás de los reales acontecimientos? ¿Cuál es su real poder? ¿Quiénes lo conforman?

Walter Graziano, autor de Hitler gano la guerra, contesta todas estas preguntas en Nadie vio matrix, un escalofriante libro de actualidad, que demuestra que se nos miente descaradamente y nos enseña a ver lo que no queremos ver.

La primera Guerra Mundial a Color – Cap01 – Catástrofe 1/5

Fragmento del libro Nadie vio matrix

El caso Lusitania

El terrorismo, como arma propagandística de potencias militares, financiada  e ideadas por las mismas, no es un fenómeno nuevo. Vemos: desde 1909 (al menos), políticos y banqueros de Europa y Estados Unidos venían preparando el caldo de cultivo para una conflagración mundial. El propio cambio en el sistema energético del mudo, del carbón –abundante en el Reino Unido- al petróleo –concentrado en algunas zonas alejadas de Gran Bretaña-(el petróleo ingles del mar del norte, se descubriría muchas décadas mas tarde), así ayudaba a determinarlo. Otro elemento que paradójicamente conducía a la guerra era el propio progreso: la irrupción del ferrocarril como principal fuente de transporte mercancías amenazaba a gran Bretaña –que tenía un gran predominio en los mares-, con la generación en el largo plazo de un fuerte vínculo capaz de unir política y económicamente a las Naciones de Europa Continental, lo que iba directamente contra los intereses de predominio de los ingleses.

Entonces los ingleses eran los principales interesados en la generación y estallido de la Primera Guerra Mundial. El conflicto estalló cuando en 1914 el terrorista Gavrilo Princip, miembro de la sociedad secreta “Mano Negra” de Serbia, asesino al heredero del trono austriaco  Francisco ferdinando en Sarajevo.  La “mano negra” era una de las entidades de Giuseppe Mazzini, jefe de la masonería Europea en el siglo XIX, había ayudado a fundar en cada una de las naciones que conformaban el mapa Europeo de aquella época. Pero la “Mano Negra” no era un ente autónomo, sino que dependía de la inteligencia Serbia. Sin embargo, la misma era, a su vez, una especie de satélite de la policía del zar Nicolás II, la Okhrana. Pero lo que hay que tener muy en cuenta, es que los servicios secretos británicos habían infiltrado a la Okhrana desde hacía tiempo. Este es un claro ejemplo de que muchas veces los terroristas fanáticos son usados, y quienes los usan pueden llegar a ser, a su vez, usados. Ahora bien, a su vez, sus actos en última instancia dependen de intereses totalmente contrarios a los que creen servir. Ocurre que Gran Bretaña venia buscando la guerra con Alemania debido además de la causa antes mencionada, a que el país germano venia industrializándose a un ritmo muy superior al que se expandía la economía inglesa. Esa tasa de expansión podía seguir en el futuro siendo muy superior por los excelentes lazos del káiser Guillermo II con el Imperio Otomano. Más aun, Alemania planeaba construir el ferrocarril Berlín-Bagdad, lo que le garantizaría el abastecimiento  del petróleo sin problemas, combustible que ya en aquella época se entreveía como remplazo del carbón. Alemania tenía relaciones amistosas con Austria, Hungría y Bulgaria, lo que le garantizaba el fácil acceso al petróleo de los otomanos, que ocupaban el territorio de la actuales rabia Saudita, Irak y Kuwait, se trataba de un estado de cosas inaceptables para Inglaterra, que no tenía otro acceso al petróleo que las importaciones desde los Estado Unidos y México. Y para peo los Estado Unidos comenzaban a rivalizar con su ex corona.

Los ingleses necesitaban una guerra por motivos de corto plazo contra los alemanes, y la pudieron propiciar merced a eses atentado terrorista de una sociedad secreta. Obviamente los terroristas en el fondo estaban sirviendo intereses muy  diferentes de los que creían cuando asesinaron al heredero austriaco. Pero el  real enemigo de los ingleses era el imperio Ruso del Zar Nicolas II, de orden nacionalista, que impedía una radicación monopólica de las petroleras y demás empresas extranjeras, sobre todo las inglesas y norteamericanas. La “sabiduría inglesa” hizo dividir entonces a sus enemigos en dos bandos que lucharon entre sí, aliando ellos mismos con el más peligroso de largo plazo (el zarismo ruso), pero socavándolo internamente durante todo el conflicto de la Primera Guerra Mundial, haciéndolo así caer antes de su final. Como bien lo dice el adagio popular, los ingleses y norteamericanos “mataron dos pájaros de un tiro”, en esa contienda bélica.

Idéntica estrategia es la que habían aplicado los ingleses un siglo antes. Su enemigo de corto plazo era Napoleón. Para luchar contra él se alistaron en el mismo bando con España, cuyo imperio era su real enemigo de largo plazo. Durante el conflicto de la guerra napoleónica, los ingleses avanzaron secretamente contra España haciendo declarar la “libertad” de diferentes “Provincias Unidas” y comarcas americanas, debilitando a su enemigo de largo plazo, pero socio en la guerra contra la Francia napoleónica. Tras la guerra contra Napoleón, los ingleses legitimaron la situación contra España promoviendo rápidas declaraciones de Independencia en toda Sudamérica. Es muy extraño, o quizá no lo es para nada, que ni la historia oficial, ni la “Revisionista progresista” vean este típico doble juego inglés: enfrentar entre sí a dos de sus enemigos al mismo tiempo que se alían  con uno de ellos, el cual soporta el grueso del conflicto, pero en unos pocos años queda debilitado al máximo, y cae con un soplido, después de que el primer enemigo, el frontal, ya está muerto y enterrado. Esto se viene repitiendo, y la supuesta “pluralidad Heterogénea” de los “Historiadores”, tanto de derecha como de izquierda, mira, con pocas excepciones, para otro lado.

Pero el terrorismo durante la Primera Guerra mundial, no acaba allí, la posición estadounidense era de absoluta neutralidad al comienzo de esa guerra, y el presidente Woodrow Wilson había llegado en 1912 al poder gracias a que había prometido no ingresar en la guerra que era evidente que en poco tiempo más iba a producirse en Europa. La principal promesa de Wilson fue esa, y solo  durante un corto tiempo estuvo dispuesto a cumplirla, dado que su especie de alter ego  el coronel (o mejor dicho colonel) House estaba negociando con Inglaterra en secreto el ingreso de los Estados Unidos a favor del bando aliado.

El ingreso de los Estados Unidos fue facilitado  por el hecho de que al frente del almirantazgo británico fue nombrado Winston Churchill y como secretario de marina norteamericano estaba Franklin. Roosevelt.  Ambos  futuros líderes, y ambos prominentes miembros de sociedades secretas, veían sin decirlo –igual que Wilson- con beneplácito el ingreso de los norteamericanos en la guerra a favor del bango inglés.

Lo que no tenían era un pretexto. No les fue difícil crearlo. Ocurre una buen parte de la guerra se desarrollaba en los mares donde el predominio ingles era evidente: había dos buques ingleses por cada embarcación Alemana. Ese predominio ingles había llevado a una especie de “bloqueo naval”  a Alemania. O sea, a Alemania le costaba aprovisionarse no solo de material bélico, sino también de víveres para su población, porque la marina dirigida por  Churchill bloqueaba sus puertos. Ello llevo a una guerra marina sin cuartel en la que Alemania amenazo con destruir a cualquier buque que llevara la bandera inglesa en el mástil, por considerarlo enemigo.  Era un problema solo relativo para la armada inglesa, dado que a finales de 1914 el espionaje ingles había descifrado  el código secreto naval  alemán, con lo que sabía con bastante exactitud la ubicación de sus embarcaciones y submarinos. Fue precisamente  entre 1914 y 1915 que la relación entre Roosevelt y Churchill se estrechó al punto de que la armada norteamericana le cedió a la inglesa el buque  Lusitania, apto tanto para el transporte de pasajeros como para el de carga. La marina alemana se enteró del hecho, y dado que se trataba del trasatlántico más importante de la época, se encargó de sacar avisos en 50 diarios norteamericanos advirtiendo a la población acerca de los altos riesgos de cruzar el Atlántico en el Lusitania debido al estado de guerra total en los mares entre Inglaterra y Alemania. Aun así, en 1915 el navío partió hacia las costas Británicas, donde estaba planeado que un destructor  inglés, el Juno, lo escoltara a la costa. A raíz de directas instrucciones de lord Winston Churchill el Lusitania fue dejado sin escolta alguna, y tampoco fue avisado de la cercanía  de tres embarcaciones de guerra alemanas, de las cuales la marina inglesa conocía que estaban en las inmediaciones. De esta manera, el Lusitania fui impactado por un misil alemán, tras lo cual se hundió rápidamente al explotar la carda de explosivos que llevaba en sus bodegas para proveer a las tropas inglesas.

El hecho, vastamente publicitado en Norteamérica como un frio acto terrorista ejecutado contra una nación neutral como los Estados Unidos, sin embargo no fue suficiente para dar un vuelco en la antibelicista población norteamericana. A raíz el presidente  Wilson debió continuar demagógicamente con su discurso  contra la entrada del país en la guerra durante todo 1916, año en que fue reelegido. Solo a comienzos de 1917 una vez< pasadas las elecciones, uso convenientemente el hundimiento del Lusitania, junto a otros  acontecimientos, para justificar su ingreso del lado inglés. Wilson tenía más motivos para ello, sobre todo, su deseo desmedido de generar una especie de “gobierno mundial” llevado a cabo a través de la Sociedad de las Naciones (o liga de la naciones), en la que basaba una buena parte de  sus formidables ambiciones personales, que muchos adjudican a desvaríos. Sin embargo, el Senado norteamericano no  ratifico el ingreso del país a esa especie de gobierno mundial, con lo que todos los esfuerzos de Wilson fueron en vano. Es curioso, pero si el presidente norteamericano hubiera sabido que su proyecto megalomaníaco iba a ser boicoteado por el propio Senado, con apoyo de las masas que  no querían Gobierno Mundial alguno, es probable que no hubiera maniobrado en secreto como lo hizo y que los Estados Unidos no hubieran ingresado en la guerra, dado que si no se hubiera fabricado esa “trapa terrorista” habría sido mucho más difícil el ingreso a la guerra al contar con menos justificativos. En buena medida el país ingreso en aquella guerra porque la Elite supo explotar los desmedidos deseos, muchas veces también de grandeza de Wilson, quien era utilizados por funcionarios de menor jerarquía formal, muchas veces también miembros de sociedades secretas como Roosevelt que tenía otras motivaciones.

En el hundimiento del Lusitania murieron más de 1200 personas, casi todas ellas civiles. Veamos ya que desde comienzos del siglo XX el gobierno norteamericano estaba dispuesto a dejar morir miles de sus propios ciudadanos a fin de justificar objetivos claramente políticos como el ingreso a una guerra sin motivo. Prácticamente  lo mismo ocurrió en lo que fue su entrada en la  Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, los mismos personajes, Roosevelt y Churchill, ocuparían a finales de la década de 1930 y principios de la del 40 los máximos puestos del Gobierno en sus respectivas Naciones.

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